Blog de Carlos Oliva

Corrección de un texto: siete aspectos que todo corrector debe cuidar

La función del corrector es la de ayudar al autora a presentar las ideas escitas de manera nítida, ordenada y eficaz. El corrector toma en sus manos todas las funciones editoriales, desde el momento en el que la imprenta decide publicar el manuscrito hasta la entrega del libro terminado. Los aspectos que un corrector debe cuidar se pueden agrupar en siete categorías:

Legibilidad 

El texto debe ser claro y legible, de manera que el tipógrafo pueda hacer una lectura fácil y rápida, sin tener que preocuparse por averiguar lo que el autor quiso decir. Si el texto es entregado en pésimas condiciones para el trabajo de corrección, el corrector debe regresarlo al autor y pedirle que lo presente en mejor forma. La responsabilidad de un corrector de estilo consiste en dejar un manuscrito tan claro que el tipógrafo sepa que es lo que va a tipografiar.

Unificación

Es la labor de dotar al texto de uniformidad en cuanto a la ortografía, puntuación, abreviaturas,  materia axiliar y otros aspectos.  Existen casos en los que una sola palabra tiene dos formas de escribirse de manera correcta y no es recomendable utilizar ambas en el mismo libro ya que es un aspecto que le puede resultar molesto al lector. El corrector tiene la responsabilidad de velar por un texto unificado de principio a fin.

Gramática

No siempre es fácil establecer que es correcto o incorrecto en un idioma. La única regla generalmente aceptada es mediante los lineamientos gramaticales trazados por el buen gusto y la preparación.  Uno de los mayores retos del corrector es el de mejorar la gramática del texto sin modificar el estilo y las ideas principales que el autor expresa.

Claridad y estilo

El corrector busca aclarar las ideas que el autor no logró comunicar con precisión. Muchas veces el autor reacciona de manera negativa cuando se les cuestiona el estilo de la obra, tanto es así que muchas veces no se llega a un acuerdo de edición si no se acepta respetar el estilo.  El corrector debe ganarse la confianza del autor para que este acepte y sea más flexible en las propuestas relacionadas con el estilo y la gramática.

Veracidad de la información

El corrector no cuenta con el tiempo para comprobar los datos que aparecen en el texto, pero si cuenta con un buen nivel de conocimientos sobre diversos temas, puede detectar errores al dar lectura al manuscrito.

Propiedad y legalidad

El corrector tiene la responsabilidad de observar a detalle cualquier cosa del manuscrito que pueda violar las leyes nacionales o esté en contra de la política editorial de la empresa, la decencia y la propiedad intelectual.

Detalles de producción

Por último, el corrector debe cerciorarse de que el manuscrito esté completo, incluyendo portada, tabla de contenido, prefacio, etc. Aunque el cuidado de los detalles de producción no siempre corresponde al corrector si existe un departamento de producción, y aun así tiene una responsabilidad importante en esta área.

El corrector desempeña uno de los trabajos más exigentes del proceso editorial. El cuidado de una edición requiere de inteligencia, conocimiento y gran diplomacia. Es una labor que provoca muchas frustraciones, pero también muchas satisfacciones.

CL-05: Datus C. Smith: “5. Corrección del manuscrito”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.

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